domingo, 18 de mayo de 2014

los límites en educación. encuentro para padres y madres

Fue como siempre, gratificante. En la sala, padres y madres deseosos de situarse en este tan hablado tema, tan traído y llevado, tan complicado muchas veces, de los límites en educación. Y de ello estuvimos hablando y sintiendo dos horas que se hicieron cortas. Desde el sentir, digo, más que desde el razonar, utilizando el medio adecuado para llegar a los sentimientos, como decía Janov en su "biología del amor". Porque los adultos en esta sociedad occidental ya tenemos muy trabajado el córtex cerebral y los razonamientos que se derivan de ello, necesitamos adentrarnos realmente en el mundo de los sentimientos para poder empatizar con nuestros pequeños, verdaderos expertos en emociones y muy verdes todavía en elucubraciones y abstracciones.

Llevamos a cada uno a su pasado y cada uno pudo entrar más o menos... Sin violentar, se trata de que el adulto conecte con aquél niño que fue y lo que sentía en su vida diaria, en su familia, en sus relaciones con los suyos. Hemos de asomarnos ahí y a veces duele, a veces no nos acordamos, a veces no queremos... Pero ¿cómo si no vamos a acercarnos a nuestros hijos si no hemos revivido los tiempos en que fuimos como ellos?. Sólo haciendo este viaje en el tiempo podremos acercarnos a sus llantos, sus exigencias, su rabia, su impotencia... desde el "te entiendo". Es sumamente relajante para un pequeño recibir éste mensaje de sus padres: "te entiendo"... "Ahora que estás tan bien hemos de marchar...", "al tener al hermanito en casa la atención de mamá no es sólo para ti y eso te entristece...", "estás resfriado, tienes la nariz tapada, no puedes respirar bien y eso te enfurece...".

Y, por supuesto, desde esa conexión, los límites se han de poner. Pero miremos el momento evolutivo de nuestro hijo, porque antes de los tres años apenas entienden de razonamientos. Hemos de establecer unas normas, unos "no" claros y seguros, y hacerlos entrar en ello de la forma más lúdica posible. A partir de los tres años se va a poder negociar más. Tengámoslo en cuenta.

Los límites han de ser estructuradores, les han de ayudar a los niños a entender el mundo y a confiar en sus adultos, que son los que tienen la experiencia y la madurez para acompañar en el crecimiento a los pequeños.