Tuvo lugar el pasado sábado, en un acogedor local de Sant Cugat. Con estos comentarios de cómo fue quiero iniciar este blog que llevamos conjuntamente mi compañera de formación, colega y amiga, Consuelo Bartolomé, y yo.
Quedamos previamente para prepararlo, imaginando las parejas que iban a venir, djándonos sentir lo que queríamox transmitir, teniendo muy en cuenta, como siempre, que no se trata de pautas y más pautas, que no queremos dar razonamientos que van a quedar en eso, que huímos de las rigideces. Así fue como planteamos la dinámica.
Y así se desarrolló el pequeño taller d dos horas.
Han venido los papás también, alguno decía que era la primera vez que acudía a un grupo de crianza. Se estila que vayan las mamás, pero a los hombres les cuesta más, por muchos motivos. Les gustó participar y decir lo suyo, lo que sentían al respecto. Es complicado poder encontrar lugares y tiempos para la expresión de las emociones como padre, los trabajos suelen acaparar mucho tiempo, las reuniones con amigos suelen ser para hacer deporte y descargar tensiones, las compañeras a veces estan muy metidas en su papel de mamás...
Allí ellos y ellas pudieron compartir desde la tranquilidad y recogimiento, en un espacio contenedor.
Y empezamos, como solemos hacer, abriendo el camino del contacto con uno mismo a través del cuerpo. Bajando de la cabeza a los pies pasando por ese diafragma tan contraído en los adultos.
Y dejándonos respirar... Es tan importante... Dejar que la respiración ocupe su espacio, que iba diciendo Consuelo. Porque no se trata de hacer, ni forzar ni "capficar-se" que se diría en català. No. Se trata de abrir y dejar de poner trabas.
Estando más abiertos vamos a poder acercarnos mejor a nosotros y también al mundo de nuestros peques, al momento en el que están y a lo que nos piden.
De este modo abordamos los conflictos que iban exponiendo las familias en relación a sus maternidad y paternidad.
Hay cansancio,, mucho, en general. Es cierto que no estamos en una sociedad que facilite las crianzas respetuosas. Vamos muy de prisa, exigimos mucho y además el sistema familiar es muy pobre: mamá, papá, hijos. Estamos bastante aislados y para criar a un hijo se necesita un grupo de adultos, la tribu entera que se decía!.
Terminamos con la intención de seguir caminando y encontrándonos para ir creciendo juntos.
